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Los hábitos de estudio, una forma de alcanzar el éxito académico

“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.”

Benjamin Franklin

Desde que iniciamos el preescolar deseamos tener un buen desempeño académico y obtener las mejores calificaciones. Con frecuencia, los padres y docentes se esfuerzan para proporcionarles a sus hijos y alumnos todos los recursos necesarios con el fin de lograr este objetivo. A pesar de esto, el fracaso académico es frecuente y puede llevar incluso a la deserción escolar. Lo anterior favorece el desempleo, el aumento del trabajo informal, la escasez de oportunidades y la delincuencia, con lo que se afecta el desarrollo del país (Torres et al., 2015). De ahí, la importancia de reconocer que en nuestro desempeño académico o en el de nuestros hijos o alumnos influyen múltiples factores. Dentro de estos, se ha investigado ampliamente sobre los hábitos de estudio por incidir considerablemente en el rendimiento escolar y por mejorar los procesos de aprendizaje (Capdevila & Bellmunt, 2016).  

¿Qué son los hábitos de estudio?

Los hábitos de estudio son conductas constantes, que se repiten de manera continua y llegan a ser parte de la conducta habitual que emplea el estudiante con el propósito de alcanzar sus metas educativas y adquirir el conocimiento. Estas acciones incluyen organizar el tiempo que será dedicado para estudiar, seleccionar el lugar y las técnicas que se usarán a fin de alcanzar el aprendizaje. De igual forma, es importante la condición física en la que nos encontramos o la que tienen nuestros hijos o alumnos cuando van a estudiar, al igual que la disposición y motivación hacia el estudio (Mogollón, 2015).

¿Por qué son importantes los hábitos de estudio?

Adquirir hábitos de estudio es necesario para prevenir el fracaso escolar y lograr el éxito académico. En este sentido, investigadores en el área de educación consideran que los estudiantes que recurren a estas estrategias tienen un mejor rendimiento académico en relación a quienes no los usan (Sánchez, 2016). Además, al planificar nuestro proceso de aprendizaje podemos identificar lo que cumplimos, ser más autónomos en nuestro aprendizaje, corregir nuestros objetivos y perfeccionar las técnicas y métodos que usamos al estudiar (Alonzo et al., 2018).

Al mismo tiempo, los hábitos de estudio contribuyen a la prevención de tensiones y situaciones de estrés, que se originan a partir de la cantidad de exigencias académicas y el tiempo disponible para desarrollarlas (Zárate-Depraect et al., 2018). Pongamos por caso, un estudiante universitario que en la semana de parciales debe responder a exámenes y hacer entrega de trabajos finales, este ha planificado su tiempo desde dos semanas atrás, incluyó repasos de los temas, lecturas, realizó resúmenes y mapas conceptuales. Así mismo, designó una cantidad de horas al día para realizar los trabajos asignados. Al llegar la semana para la que se preparó, había realizado todas las actividades que debía entregar y entendía bien los temas, por lo que se sentía tranquilo, seguro, había tenido el tiempo para comer y dormir bien, y estaba concentrado.

En el ejemplo anterior, la distribución eficaz del tiempo permitió cumplir con todas las actividades académicas. Distinto sería para un estudiante que dedicó poco tiempo antes del examen para prepararse, o que debido a su dificultad para planificar y organizar sus tareas haya dejado para hacer el trabajo final la noche anterior de la fecha de entrega. Lo que sumado a la presentación de exámenes podría ocasionar nerviosismo, preocupación, estrés, síntomas ansiosos, alteraciones en el sueño y en la alimentación (Zárate-Depraect et al., 2018). En conclusión, los hábitos de estudio nos ayudan a afrontar de forma eficaz las cargas académicas y a consolidar y adquirir el conocimiento que después será empleado en nuestra vida cotidiana y en el quehacer profesional.

¿Qué podemos hacer para crear hábitos de estudio?

Los hábitos de estudio pueden ser aprendidos por niños, adolescentes y adultos. Para esto podemos aplicar las siguientes recomendaciones:

  • Designe un lugar para realizar los trabajos escolares, que tenga buena iluminación y ventilación.
  • Planifique un horario de estudio y establezca el tiempo acorde a la materia, el tema y la complejidad del mismo.
  • Tome apuntes durante las clases y repase diariamente los temas.
  • Elabore resúmenes, mapas conceptuales y cuadros sinópticos de los temas a estudiar.
  • Establezca tiempos de lectura y subraye las ideas principales.
  • Consulte los términos o conceptos desconocidos.
  • De ser posible, realice las lecturas indicadas por el docente antes de las clases.
  • Repita cada día las conductas que se quieren formar como hábito por al menos entre 14 a 21 días.
  • No establezca muchos hábitos al mismo tiempo, hágalo de forma constante y repetida, pero introduzca hábitos de forma gradual.
  • Observe los beneficios que se han obtenido con el nuevo hábito y recuérdelos.
  • Identifique las desventajas de no adquirir hábitos de estudio y empiece a crearlos.
  • Tenga en consideración, que se cometerán errores como olvidar repetir la acción, pero lo importante es retomar y continuar hasta que la conducta sea habitual en nosotros.

Referencias

Alonzo Rivera, D. L., Valencia Gutiérrez, M. del C., & Vargas Contreras, J. A. (2018). La habilidad de autoevaluación de hábitos de estudio. Revista Varela18(49), 69–81. http://revistavarela.uclv.edu.cu/index.php/rv/article/view/81

Capdevila Seder, A., & Bellmunt Villalonga, H. (2016). Importancia de los hábitos de estudio en el rendimiento académico del adolescente: diferencias por género. Educatio Siglo XXI34(1), 157-172. https://doi.org/10.6018/j/253261

Mogollón, H. (2015). Relación de los hábitos y técnicas de estudio en el desarrollo de las habilidades mentales primarias. [Tesis de Maestría, Tecnológico de Monterrey]. Repositorio Institucional – Tecnológico de Monterrey.

Sánchez R., Flores, N., & Flores. F. (2016). Influencia de los hábitos de estudio en el rendimiento académico de los estudiantes de una institución de educación media ecuatoriana. Latin-American Journal of Physics Education, 10(1), 1-7. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5517258

Torres Gonzalez, J., Acevedo Correa, D., & Gallo Garcia, L. (2016). Causas y consecuencias de la deserción y repitencia escolar: una visión general en el contexto latinoamericano. Cultura Educación y Sociedad6(2), 157-187. https://revistascientificas.cuc.edu.co/culturaeducacionysociedad/article/view/904

Zárate-Depraect, N., Soto-Decuir, M., Martínez-Aguirre, E., Castro-Castro, M., García-Jau, R., & López-Leyva, N. (2018). Hábitos de estudio y estrés en estudiantes del área de la salud. FEM: Revista de la Fundación Educación Médica, 21(3), 153-157. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2014-98322018000300007&lng=es&tlng=es

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